TAGS

ana villalvilla sara barbera reflexion alexis piñero the brandery Ella maria manrique ben bright cuencaskate jose palmero magenta tarrega modigliani paolo coppolella del kathryn barton fausto furioso hanna dusar joel benguigui maria lassnig Anna Bjerger Antje Majewski Jacques Flechemuller Karl Hofer Lautrec Lucian Freud agua bendita alba soler custo line dr.lakra ernst esteban roca ian mosh kinomode la cantante calva manuel becerra nacho sanz nela sanchez paula modersohn-becker Anwen Keeling Avigdor Arikha Barnaby Furnas Charles Garabedian Delphin Enjorlas Djordje Ozbolt Ed Paschke Erik Mark Sandberg Fernando Renes Javier Clavo Jeremy Fish John Stezaker Joseph Goldberg Judy Crowe Julie Heffernan Julius LeBlanc Stewart Llyn Foulkes Lowell Boyers Lucy Stein M. F. Husain Makiko Kudo Marlene Dumas Mary Cassatt Muntean Rosenblum Philip Taaffe Richard Colman Svein Bolling William Copley adam sorensen aggabarti aleksandra mir andrew wyeth audrey beardsley belen mateo botticelli caillebotte casey gray coiffure professionelle dali daniel richter ego cibeles elena baez elizabeth peyton fashion and fetish fischl fumie sasabuchi fuzzy white casters gauguin golub http://www.blogger.com/img/blank.gif jasmine golestaneh john william godward jordi verdu kate shaw kokoschka l'autre magazine laga lil collection llavoretes mabel alvarez manu cuartero masson mateo tannatt meiro koizumi mini nancy tarraso pan hsin-hua paolo copolella primaveravalenciana replay rina banerjee rodia saiman chow salvatore ferragamo tendencias teresa lopera valencia fashion week vulture magazine wyeth
Demencial
#primaveravalenciana



He soñado que lloraba, y lloraba, y lloraba por esto, y corría, como si en mis pasos pudiese borrar este presente desolador. Y el miedo se apoderaba de mi, dejándome al descubierto, y los golpes venían ya de cualquier parte, y nuestra rabia se hacía ira, y nosotros, furiosos, un poquito más salvajes, sin querer. He visto a mis antiguos maestros luchar por un poco de calor (y algunos derechos). Y he sentido la necesidad impetuosa de salir a la calle y pedir un poco de calidez humana, ni siquiera calidad.


Y me he despertado llorando.
No puedo evitar sonreír cuando, leyendo un libro que te encantaría, recuerdo aquel día que planchaste mi chaqueta. Luego nos dimos cuenta de que, tal vez, habíamos estropeado la máquina. Pero no importaba, porque no era nuestra, y tampoco el resto de objetos. Eran de ese otro chico, ese que creía leer el futuro y nuestras mentes. Entonces tú me mirabas de un modo extraño, y te metiste en la cocina, y me enseñaste un recipiente que lo explicaba todo. Y yo me reía, estaba asustada y me reía. Y tú pensabas: bien, ¡es feliz!

- Sencillamente, hay demasiada gente disfrutando aquí al lado. No puedo soportarlo.

- Y, ¿qué harás? ¿Vas a marcharte?

- ¿Seguirán siendo felices si me voy?

- Posiblemente no.

- Es probable. Pero, ¿por qué?









Pic: Marlene Dumas
Pic: Lucian Freud

Me retuerzo entre tus notas, y avanzamos, como acróbatas, incandescentes, por tu melodía. Me retiro y te dejo. Y tú continuas rozándome a cada paso, me atropellas. Me rompes. Me apartas. Y yo te agarro, y curioseo, y muerdo, como si quisiera abandonar un pedacito de miedo en tu piel. Como si no estuvieses, ya, cubierto de deseo. Y me vuelvo a retirar, y tú te enfadas, me estiras, y te metes en mi cabeza, con las manos. Y amplías nuestros horizontes, a golpe de tambor. Y el cuero empieza a arder, así que lo ignoramos, y seguimos nuestra chispeante lucha de poder, consumiéndonos. Sometiéndonos el uno al otro como si eso nos fortaleciese, dejándonos en evidencia, amándonos sin protección. De la única manera posible. Sin quererlo, sin avisar, siendo, al final, cenizas.


Sabía que podía llegar hasta aquí, que no tenéis límite, que os da igual. Que no hay excepción, ninguna. Que no debía sentirme culpable, que mentíais. Y que mentiréis. Digáis lo que digáis, sabía que os puede el vicio. Y que ciertas cosas nunca cambian. Y, sorprendentemente, no duele. Que vuestras ambiciones son difusas, turbias. Y vosotros opacos. Absurdos. Torpes. Nulos.









Pic: Ed Paschke