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No creer en lo que haces puede desgastarte. Puede marcarte de tal forma que dejes de tener ilusiones. Sentirte así te destruye, te hace perder toda la magia que puedas poseer. El miedo a las consecuencias es el peor castigo. La incertidumbre acerca de tu futuro, el temor a haber fallado… te convierte en un suicida.

Trastornado, desesperado, sin aliento, sin objetivos claros, sin disfrute. Muerto.

Sentir que no puedes respirar, que no puedes elegir, que tu única opción es esperar tu escarmiento, mirar al cielo, cerrar los ojos, sentir que todo da vueltas, apretar muy fuerte los pies contra el suelo, los puños, tragar saliva intentando no pensar mientras tu conciencia, aunque inocente, se apodera de ti y de todos tus sentidos.

Caer al suelo derrotada por la incapacidad de no poder frenar esa caída en picado, esa autodestrucción acelerada sin motivo aparente.


Pic: by Ego Schiele.



by Andrew Wyeth.


Ella era una chica pop, normalita, con una gran sonrisa y aburrida. Sosita. Le faltaba eso que llaman…”chispa”. Tenía unas gafas enormes que le cubrían media cara y decenas de camisas de cuadros y sandalias. Un flequillo cuidado y bien pegado a su frente.
Sabía de memoria las letras de todas las canciones de sus grupos preferidos, canciones que cantaba cada vez que iba a un concierto rodeada de sus amigas. ¿Diez horas de cola para ver a un tío que le canta al amor bailando mientras les guiña el ojo a unas preadolescentes? ESO NO ES NADA.

La fabulosa historia de la chica que nunca consiguió perder la cabeza.



by Colette Calascione.




Cuando decidimos convertirnos en medias naranjas corrimos el riesgo de ser exprimidos. Creíamos que nunca llegaría ese día pero nos hicieron zumo.
Nos dieron vueltas, nos mezclaron y asustaron. Nos bebieron, nos derramaron y desaparecimos.
Pensábamos que podríamos con todo eso y más, pero entonces llegó el verano y con él nuevos sabores. No nos resistimos a probarlos.
Cuando decidimos convertirnos en medias naranjas nos condenamos a perderlo todo.

Pic: by Salvador Dalí.




¿Cómo es posible que no entienda que alguien deje de querer a una persona? ¿Cómo es posible que no entienda que al cabo de un tiempo vuelva a quererle? Si la llama se apagó es porque realmente nunca estuvo encendida, el fuego autentico es como un lanzallamas infinito que arrasa todo a su paso, ¡cómo echo de menos que me quemes de esa manera!
Aquella niña estuvo enamorada de ese chiquillo todo el tiempo, o no le quiso nunca. De verdad que no lo entiendo.
Un día decidió abandonarle y buscarse uno con patines nuevos, y cuando había patinado por toda la ciudad volvió con el primero. Necesitaba caña, dicen las malas lenguas, y qué razón tienen.
Le parece increíble a la muchacha que yo no haya dejado de querer a nadie en mi vida. Y es que poner punto y aparte, por duro que sea, no es borrarlo todo. Siempre me he negado a perder esa pasión y aunque en algún momento lo intenté, es que no puedo.


Lo que pasa es que no sé querer, y por eso, como no quiero hacerlo mal, no lo hago, solo finjo.
Pero llega un momento en que te das cuenta de que a pesar de las apariencias existe un hombre en tu vida que te conoce, ese que está ahí desde que te acuerdas, ese que no necesita hablarte para decirte cualquier cosa y que está por encima de todo y de todos.




Pic: by Colette Calascione.



Ando totalmente desorientada. Embriagada de nada y de todo recorro las calles, al principio con frío hasta que poco a poco voy notando en mi piel el calor del sol. Amanece mientras hombres de verde recogen los restos de nuestro desfase, nuestra locura.
Hace tiempo que dejé de distinguir entre el día y la noche, y hace tiempo que todo lo conocido se confundió con lo más recóndito.
Todo es tan simple que vuelve a tener sentido.
Sentir que no hay límite te permite saber hasta donde puedes llegar por ti misma, conocerte, aprender y madurar. Sentir el peligro tan cerca te enseña defenderte.
Arriesga. Gana. Pierde. Sigue tu camino. Encuentra tu meta.
No es rebeldía, es vida. Joven e irresponsable no fueron necesariamente unidos, sin embargo, la autoridad siempre derivó en despotismo.











Obra artSCAPES.
más en http://www.flickr.com/photos/artscapes

Y entonces aparece la terrible melodía en mi cabeza y no me deja pensar, ni respirar. Miro a todas partes buscando de donde puede salir esa extraña sensación pero viene de mí, está dentro. Ando perdida y una sonrisa que más tarde se convertirá en carcajada brota en mi cara. Estoy sola y todos me miran pero mi mandíbula no me pertenece y mucho menos mis piernas. Empiezo a bailar.
Rip it up me envuelve en polvos mágicos que me hacen levitar y salir volando donde ya nada tiene sentido, cierro los ojos, los aprieto bien fuerte y cojo aire. Noto como se hinchan mis pulmones. Entonces dejo que pase la luz entre mis parpados y cuando abro la boca sale un humo rojo que llena la calle de paz.
De repente la música para, levanto la mirada y es como si nada hubiese sucedido, solo un niño me mira desde la acera de en frente y sonríe.
Y yo sonrío.
Y sé que él también tiene una canción que le posee.
Inocencia, inexperiencia, simplicidad. Felicidad.