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Pic: by Saiman Chow


Cuando tus extremidades se prolonguen hasta los más alejados rincones del mundo, allí donde tu mente es capaz de volar. Donde los cielos son de un azul intenso y el mar no conoce las olas. Donde de entre los árboles salen bandadas de pájaros y dibujan tu silueta en el aire.

Cuando tu corazón lata tan fuerte que sientas que marca tus pasos, y la oscuridad sea la luz que te guíe. Y no necesites abrir tus ojos para ver, ni alzar tus manos para no sentirte perdido. Y el silencio invada cada esquina dejándote escuchar tu respiración como si de un canto de sirena se tratase, sumergiéndote en una inquietante calma casi inextinguible.

Cuando fluya por tu sangre el calor de tus heridas, y la piel arda; el aire que respires sea frío y acogedor al mismo tiempo, y te sientas como en casa e inmensamente libre. Y sólo desees seguir respirando y continuar viviendo con la sabiduría que la felicidad te ha dado, y con la dureza que te ofrecen tus tropiezos.

Cuando todos tus miedos pierdan sus fuerzas y cada paso que des sea más firme que el anterior. Cuando las ganas de crear, de sentir, de volar no puedan crecer más, y veas tus deseos satisfechos. Y únicamente desees transmitir esa paz y tan conmovedora calma.

Cuando consigas vivir…
Nada podrá apagarte, cuando consigas vivir.
Pic: by Ernst


Se lamentará de no haberse fundido con el paisaje cuando llegue a la última parada, llorará como si hubiese perdido una parte de usted mismo. No será capaz de ver nunca más las estrellas. No se dará cuenta de que es su viaje el fin en sí mismo, y será inútil cuando intente salir de ese oscuro rincón de la nada, del nunca.
Observe con detenimiento la odisea que es su vida haciendo hincapié en esas paradas tormentosas, que parecen ser las únicas que recuerda.
¿Se siente perdido?
Sus rutinas carecen de sentido. Sus ideas carecen de lógica si es lo único que posee. Usted no existe, caballero. Es un cuerpo, sólo eso. Un ser nulo.
Que lo peor viene por las noches ya lo sabemos todos. No es el único que sufre. No es, ni mucho menos, quién peor lo está pasando en este momento. Pero, si es eso lo que desea, será únicamente cuestión de tiempo, y no tanto, se lo puedo asegurar.
Intente llenar ese vacío, si logra concentrarse, intente vivir de nuevo. Pero no busque su consuelo en otros sin haber indagado antes en lo más profundo de su persona y haber sacado toda esa nube de lo que quiera que le inunde.
Está enfermo, y aunque le complazca escucharlo, pues siente que ha encontrado una excusa para sus temores y fallos, sea consciente de lo que está ocurriendo y, por favor, trate de sentir el aire de la carretera. Trate de vivir con emoción cada curva, y de leer en manos de desconocidos esas historias imborrables que antaño le hacían estremecerse.
Sea, de una vez, fiel a las ideas que tanto valora y que no sabe cómo poner en práctica. Encuentre el modo, caballero, por su bien. No quisiera verle llegar de esa manera a la última estación.

Suave superficie de cristal, te balanceas sobre mí dejándote acariciar y transmitiéndome así una leve sensación de cordura. No te dejas ver sino por ojos cerrados y bocas dispuestas a beberse el verdadero aire de la vida. Espiral de sueños encerrada en un filtro de realidad y desconsuelo. Dudas.
Explorador de nervios en busca de lo que aún no existe, déjale tiempo para madurar. No es tu tiempo el que se consume, sino el de quien crece a la deriva, como aquellos días, meciéndose en manos salvajes.




Pic: by Iván http://www.flickr.com/photos/secanito
Pic: by Daniel Richter



En el fondo te encanta toda esta historia. El sufrimiento y demás. Miras a los ojos de los hombres cuando la cuentas porque sabes que así aumenta tu credibilidad. Y su nerviosismo.
En lo más profundo de tu ser, te cautiva esa angustia innecesaria, esa amargura. Y la dulzura con la que la transmites. La calidez con la que les contagias, atrapándoles y dejándoles sin aire y con un recuerdo difícil de borrar.
Sabes que siempre vivirán con dudas, que se preguntarán qué lugar ocuparon ellos, y que desistirán en su búsqueda de la verdad, pues ellos mismos saben, sin necesidad de tu ayuda, que nunca te alcanzaron, y jamás lo entenderán.